MANUEL D. PIZARRO

 

16 de octubre – Muere Manuel D. Pizarro

MANUEL D. PIZARRO

Ricardo Miguel Fessia

pizzaroI – Pizarro perteneció a esa pléyade de hombres que estuvo llamado a cumplir con un lugar en la historia de patria cuando su formación, cuando se construyeron las instituciones fundamentales a partir de las cuales hoy se erige la Argentina.

Entre las múltiples empresas que tuvo enfrentar, fue la de tomar la cátedra en la Facultad de jurisprudencia que funcionaba bajo la égida de la congregación de los Jesuitas.

II – Es bautizado como Manuel Demetrio de la Pasión Pizarro Leaniz, el santoral indicaba la festividad de San Demetrio mártir. Nació el 9 de abril de 1841 en la ciudad de Córdoba, siendo su padre el coronel Manuel Esteban Pizarro Gois Liria (nacido en Córdoba el 1 de enero de 1805 y muerto el 12 de enero de 1888 en la misma ciudad) y su madre María Mercedes Leaniz Haedo. Ambos progenitores pertenecían a viejas familias cordobeses y se habían casado el 2 de diciembre de 1825.

El ámbito familiar era de intensa vida pública y de esa forma vio discurrir sus primeros años. Su padre será el líder del movimiento militar del 27 de abril de 1852 en el que se depone al gobernador Manuel López, que era gobernador desde 1835 y respondía a Juan Manuel de Rosas.

La familia y por viejas tradiciones era profundamente católica y formaron un descendencia nutrida: Modestino Evaristo de San Ramón (1826 – 1861), Laureano de San Pedro Nolasco (1829 – 1879), Ramón Francisco de Boria (1831 – 1889), Manuel Demetrio de la Pasión, Romualdo Moisés (1834), Nicolasa Mercedes de la Concepción (1844 – 1932), José Toribio (1846 – 1899). Teodosio Francisco (1849 – 1913), Ángel Silvio (1854 – 1916).

Precisamente la primera acción del adolescente Manuel, cuando apenas tenía once años fue colaborar con su padre en el movimiento revolucionario que derrocó al gobernador rosista López, el único depuesto antes del acuerdo de San Nicolás. Según cuentan los cronistas, el 27 de abril por la mañana están todos los Pizarros reunidos en la casa familiar y luego de rezar encomendándose al Todopoderoso, es la propia madre la que entrega las armas.

III – Para formarse en la primera letras estudió en el Colegio Seminario de Nuestra Señora de Loreto. Habiendo demostrado lucidez y vocación por las empresas intelectuales, continuó su formación académicamente en la Universidad de San Carlos donde ingresa en el año 1852 y una década después recibe el titulo de Magister y Bachiller en artes.

En esos años de estudiante y en tiempos de cambios profundos, junto a los compañeros de estudio Mariano I Echenique y Félix M. Brizuela fundan el periódico “El eco libre de la juventud” donde desde el inicio mismo critican ácidamente a las autoridades de la Confederación. Como era de imaginar, la vida del medio fue efímera y Brizuela fue expulsado de las aulas seculares.

Córdoba era una ciudad con mucha vida política y en esos años de nuevas alineaciones, luego de Caseros, la actividad era intensa. Forma parte del grupo de apoya a Mariano Fragueiro en posición a Derqui y al ser vencidos debieron emigrar a San Luis.

Estuvo vinculado al gobernador Justiniano Posse que había asumido el 16 de marzo de 1862 y cuando es derrocado por el movimiento armado del sargento Simón Luengo, colabora en la asistencia de los heridos luego de la feroz batalla de Las Playas del 28 de junio de 1863 en donde gran cantidad de hombres vencidos por las tropas oficiales al mando de Wenceslao Paunero fueron perseguidos y fusilados. Los hermanos Pizarro sacaron a varios de los encierros, evitaron su segura muerte y curaron sus heridas en un improvisado hospital que organizaron en su casa. Sus vinculaciones les permitieron ingresar en lugares de encierro, para algunos eran campos de concentración, y con distintos argumentos llevarse prisioneros.

Extendió su intervención con una crónica en el diario “El Eco de Córdoba”, en donde denuncia las atrocidades cometidas.

La puja del poder central con Córdoba estaba en su momento más tirante; el puerto sabía que en la provincia mediterránea encontraba siempre una oposición a sus deseos avasallantes y los cordobeses estaban firmes en sostenerse a los principios de la Constitución nacional. Cuando la Sala de representantes acepta la renuncia de Posse, Mariano I. Echenique se erige en su vocero y emite una declaración donde dice: “nosotros no queremos que la Nación exista porque la Provincia sucumbe, ni que ésta se llame independiente y soberana, para desquiciar los intereses que aquella; queremos en verdadero equilibrio , y comprendemos que la Constitución lo determina, consignando en su estructura la justa conveniencia de ese gran todo que se llama nación y cada una de las partes que lo forman y que se llaman estados. Por eso rechazamos loa avances del Poder nacional, desconocemos la fuerza fuera de los campos de batalla y no tenemos laureles para el general que quiere herir con su espada victoriosa, lo que no ha vencido y no puede vencer; los principios”.

En lo que parecía ser un momento de encauzar la lucha política, el 20 de marzo de 1864 se lleva adelante el comicio y los resultados de los votos dan el triunfo a Roque Ferreyra. Pero antes de cumplirse un año, se produce una nueva revuelta violenta y el 2 de marzo de 1865 en medio del fragor, cae herido de un balazo el ex gobernador Posse.

Para terminar sus estudios y lograr algunos momentos de tranquilidad, se marcha a Buenos Aires donde logra el título de doctor en 1864 con la defensa de una tesis titulada “Intervenciones federales” que apadrinaba Nicolás Avellaneda.

IV – Por una relación de amistad, en 1867 se instala en la ciudad de Santa Fe donde conoce a María Eustolia de Iriondo y Candioti con la que se desposa el 12 de septiembre de 1868. Era doña María Eustolia dama de una tradicional familia de la ciudad, hija de José Urbano Ramón y de Petrona Candioti Larramendi, y hermana de Simón de Iriondo, gobernador de Santa Fe.

Definitivamente instalado en la ciudad tiene de inmediato una intensa vida política. Fue diputado provincial, convencional constituyente en 1872 donde impulsó la idea de educación obligatoria y gratuita, sufragio popular; integrante del Tribunal Supremo de Justicia y cuando Servando Bayo es electo gobernador, desde 1974, lo convocó para ocupar la estratégica cartera de Gobierno e Instrucción pública, siendo que durante ese tiempo se lograron importantes obras como la creación del Banco de la Provincia y se impulsó el dictado de la ley de colonización que permitió repartir tierras e instalar una gran cantidad de colonos europeos que hoy son los pueblos pujantes del interior.

Ocurrió un hecho importante en estos tiempos. Fruto de su inspiración, el gobierno dicta el decreto del 19 de mayo de 1876 vinculado al sistema financiero y ello afectaba los intereses del poderoso e influyente Banco de Londres y del Río de la Plata. Lo reclamos no tararon pero ante la firmeza de los hombres de Santa Fe, el encargo de negocios de la corona inglesa F. R. st. John junto al abogado del Banco, dr, Manuel Quintana, visitaron al Ministro de relaciones exteriores, Bernardo de Irigoyen, donde le manifiestan su disgusto por estas inoportunas medidas. De ello solo se informó que una cañonera inglesa había zarpado con destino al puerto de Rosario. Ni ello, ni las otras operaciones de lobby hicieron mover las posición del ejecutivo que había sido judicializada por los afectados y fue confirmada por la justicia.

Activo participante en las filas del Partido Autonomista, el 22 de julio de 1878 es electo Senador nacional para reemplazar a Nicacio Oroño. Será nuevamente electos entre el 5 de mayo de 1884 y el 31 de julio de 1890, y entre el 24 de septiembre de 1890 y el 30 de abril de 1892. En su primer mandato le tocó participar en los debates por la federalización de la ciudad de Buenos Aires y su discurso del 10 de julio de 1880 le valió de “el mejor campeón de la nacionalidad” que le impuso Roca.

Cuando asume la presidencia el general Roca el 12 de octubre de 1880, lo convoca para ser ministro de “Justicia, Culto e Instrucción pública”. En esta cartera llevó adelante varios proyectos tales como crear nuevas sedes de juzgado en Buenos Aires, ciudad que crecía a ritmo acelerado y sus asientos jurisdiccionales estaban desbordados; avanzó en la redacción de nuevos estatutos para las universidades de Buenos Aires y Córdoba que preparaban a los jóvenes profesionales; impulsó la reunión del Congreso pedagógico que se llevó adelante entre abril y mayo de 1882 en Buenos Aires; puso en funcionamiento la Escuela de artes y oficios para que se pueda ir formando mano de obra calificada; creó, en enero de 1881, el Consejo nacional de educación a los efectos de poder tener un seguimiento más preciso del sistema de educación primaria en las provincias, poniendo al frente a Domingo F. Sarmiento.

Propio de su activo compromiso con la iglesia católica, realizó las gestiones para que se pueda firmar un concordato con el Vaticano a lo cual había prestado su acuerdo el papa León XIII, pero esto desató una verdadera tormenta interna reconociéndose a opositores como el propio Sarmiento y Rocha, sostenedores del laicismo. Esta situación derivo en una crisis de gabinete y Pizarro renunció el 24 de enero de 1882, logrando los laicistas imponer a Eduardo Wilde en ese estratégico ministerio. La masonería no era ajena a esta operación. Si bien Roca no hizo grandes esfuerzos por retenerlo, si se ocupó de conservar su amistad; bien sabía lo que era como enemigo.

Fuera del gobierno pero con las mismas relaciones políticas, integra la Corte Suprema de Justicia por un breve tiempo hasta que es electo diputado nacional por Santa Fe y luego senador. Nuevamente tuvo la oportunidad de llevar la voz del sector al cual representaba y por ello se opone a la reforma del régimen del matrimonio civil y se sumó al bloque de los que defendieron las tradiciones heredadas de la colonización hispana como José Manuel Estrada, Pedro Goyena, Miguel Navarro Viola.

Luego del levantamiento cívico-militar del 26 al 29 de julio de 1890, conocido en la historia como “Revolución del parque” que impulsaban los dirigentes que habían estado en la fundación de la “Unión Cívica” que deparó la caída de Juárez Celman, como reflexión política acuñó la frase de “La revolución esta vencida, pero el gobierno está muerto”.

Fue memorable su intervención en la sesión de 1891 cuando se discute la validez del diploma de Emilio Civit. Afirmaba que si el título era impuro, impuros eran igualmente los de los miembros de los otros poderes, incluso el judicial.

Concluido su tiempo de legislador, regresa a su provincia natal y logra hacer la alianzas necesarias partiendo de su labor como legislador y es electo como gobernador, asumiendo el 17 de mayo de 1892. Apenas en el poder debe enfrentar distintos hechos vinculados con la obra pública y la sospecha en el manejo de la misma con un proceso judicial que se le inicia al ingeniero Carlos Cassaffousth y a Juan Bialet Massé por la construcción del dique San Roque. Lo que en un inicio fue solamente un proceso judicial, desencadenó es un nueva crisis política en córdoba donde varios gobernadores no había podido terminar su mandato. Estos hechos, junto a otros como la falta de apoyo del PAN, lo levaron a su pronta renuncia el 10 de noviembre de 1893.

Ese mismo día, el juez de la causa, dr. Antenor de la Vega firmaba la sentencia por la cual absolvía a Bialet Massé y a Cassaffousth siendo la sentencia notificada al fiscal de la misma, dr. Juan de Dios Moscoso.

Ese día de la renuncia, renacía a la política, volvía a su esencia de ser un testimonio de las grandes causas, de ser un ciudadano ejemplar.

Se retira a la vida privada a su casa “Providencia” en la villa de Unquillo. Largar jornadas dedica a la reflexión y la escritura. Reconoce el error de haber confiado el litigo con Chile a la corona inglesa y no haber hecho lo suficiente para que los estados de sudamérica sean una sola y poderosa nación. Fallece el 16 de octubre de 1909 y fue enterrado en el templo de San Francisco.

V – Radicado en la ciudad de Santa Fe, y emparentado a una familia de tradición e influencia en el medio, es convocado para el dictado de Derecho civil en la Facultad que funcionada bajo el mando del Colegio de la Inmaculada concepción de los padres jesuitas.

Se había aprobado por ley de la legislatura del 27 de noviembre de 1868 la creación de la Facultad de Jurisprudencia. Pero los cursos no comenzaron sino hasta el siguiente año. Los profesores designados eran el dr. Isaias Gil para dictar derecho romano y civil argentino y el dr. Manuel D. Pizarro para derecho natural.

Su relación con la educación y esos ámbitos sacros le moderara el espíritu. Un biógrafo anotó “Es posible también que al lado de los sacerdote jesuitas, tan apegados a la severa tradición de Loyola, su catolicismo se retemplara para adquirir una reciedumbre inconmovible que lo caracterizó y lo identificó con la más firme ortodoxia”.

Por las distintas responsabilidades que tomo apenas esta designación, poco fue el tiempo que ejerció la cátedra.

Fuente bibliográfica.

DEHEZA, Carlos Ernesto. “Manuel D. Pizarro”. Córdoba, 1946,

FRIAS, Luis Rodolfo. “Manuel D. Pizarro”, en “La Argentina del Ochenta al Centenario”, Gustavo Ferrari y Ezequiel Gallo (Recop.) Buenos Aires, Sudamericana 1980, 927 págs.

PIZARRO, Teodosio F. “Manuel D. Pizarro. (Apuntamientos para su biografía)”. Córdoba, 1973.

VÉLEZ, Juan José. “El centenario del nacimiento del doctor Manuel D. Pizarro”, en diario “Los principios”, 9 de abril de 1941.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s